viernes, 15 de marzo de 2013

Dulces Sueños | Cap. 3


  El frio en la zona árida de aquel paraje perdido en la imaginación de Cesar era insoportable. Cesar despertó angustiado, en una cama enorme. Estaba sudando abundantes gotas de sudor frio. Se aparto de encima unas mantas enormes y calurosas. No sabia donde estaba, aunque tampoco podía distinguirlo, pues el golpe le había dejado aun un poco mareado. No lograba ver mucho, pero lo que si podía distinguir era el frio y la nieve blanca como leche por todas partes. Una nieve fría y solidificada, recorriendo las paredes y cubriendo el suelo, dejando cualquier zona des-habitable. Todo estaba pasando demasiado rápido para Cesar, el cual no sabia como procesar que estaba “soñando”, y donde estaba. Pese a que la vista le fallara momentáneamente, Cesar alcanzo a oír unos pasos acercándose a la supuesta habitación helada. Rápidamente se tapo de nuevo con las mantas para persuadir a el ser que se acercaba.

Tras unos suaves golpes en lo que parecía una puerta helada, una bella dama se adentro en la habitación con una jarra que echaba un humo blanquecino en una mano y un plato con lo que parecían unas delicias turcas en la otra. Tras un breve reconocimiento, la dama se sentó en un sillón helado cercano a la cama y se quedo mirando a la cama.

  • Buenos días Cesar.- Dijo con voz dulce la damisela.- ¿Has descansado bien?

Cesar, conmocionado por varios factores, no sabia que responder. Estaba congelado frente a esa pregunta. Se limito simplemente a ojear por encima de la manta.

  • Vamos, no tengas miedo. No vio a hacerte nada malo.- Sonó con tono algo irónico, pues el golpe que le propino anteriormente no fue nada suave.

Cesar no se fiaba en absoluto de ese ser, pero tenia varias cosas claras. Quería saber donde estaba y quería salir de ese sitio.

  • ¿Donde estoy?.- Dijo Cesar con tono apacible, pues no quería enfadar a lo que fuera esa señora con vestimenta tan elegante.
  • Estas en el Reino Helado.- Le explico la Dama.
  • ¿Reino que..?, ¿Como he llegado hasta aquí? Yo estaba durmiendo...- Cesar perdió un poco el control de sus palabras, estaba demasiado nervioso como para guardar la calma. Necesitaba respuestas.
  • Tranquilo Cesar, sigues soñando, esto es producto de tu imaginación.- Alcanzo a decir la señorita mientras cesar seguía confuso.
  • Pero, y tu ¿Quien eres? Y ¿Que se supone que hago aquí?
  • Yo soy Diana. Reina del Reino Helado. Y estas aquí, porque necesitamos tu ayuda.- Añadió mirando hacia la ventana congelada.
  • ¿Mi ayuda?.-Exclamo Cesar desconcertado.
  • Veras Cesar, puede que todo esto te parezca muy extraño, pero hace 1500 años en este paraje perdido en tu imaginación, el territorio se dividió en 4 partes: El Reino Helado, el Territorio Perdido, los Pantanos Lúgubres y Maglagman. Cada uno con una ideología diferente. Todo ocurrió por una guerra. La gran “Guerra de la segunda era”. Empezare desde el principio.- Cesar se inclino para poder escuchar a la reina claramente, aunque aun seguía muy confuso.- El terreno en el que te encuentras es la tierra sagrada de 4 dioses nórdicos: Fruder, Trifar, Grasutor y Brumar. Estos 4 dioses eran hermanos. Convivían en estas tierras pacíficamente, cada uno vivía en una zona del continente. Pero los días de felicidad terminaron cuando una luz cayo del cielo en el centro de la isla. Los 4 hermanos se acercaron para ver el destello que iluminaba aquella zona destrozada por el impacto de aquello que callo del cielo. Tras unos segundos de confusión, la zona que ocupaban los 4 dioses quedo totalmente en silencio. Todos miraban sigilosamente la zona iluminada que poco a poco se apagaba y dejaba ver una forma humana con la siluetas de lo que parecían unas alas enormes. Trifar, conocido como el dios de la misericordia, se acerco lentamente a atraído por la figura femenina que se distinguía por la luz de la luna que impactaba sobre sus enormes alas. Fruder, conocido como el dios de la naturaleza y los animales, cogió rápidamente la mano de su hermano y lo aparto hacia atrás cegado de envidia. Este altercado produjo una pelea a la que se unieron Grasutor y Brumar. Durante la pelea los animales huían, la flora de la zona se marchitaba y el frio dominaba el terreno. Tras la pelea, los hermanos buscaron a la figura femenina, a la cual la tomaron como una diosa. Los hermanos ante la desesperación de no encontrar nada, juraron venganza y odio entre ellos. Cada uno fue en una dirección de la isla y se asentaron. Varios años después, se produjo el desembarco de los nórdicos en la isla. Cada dios, impartió a la población que se acercaba a su territorio sus ideales y sus costumbres.- La princesa Diana se levanto de la silla y se acerco a la ventana.- Pronto surgieron enemigos y se producían guerras constantes y duraderas. La principal y la mas terrorífica de ellas se conoce como la gran “Guerra de la segunda era”. Murieron millones de personas. Los dioses murieron y solo quedaba la desesperación. Quedo por delante muchos años de paz y tranquilidad. Hasta que la luz cegadora volvió al centro de la isla.

martes, 5 de marzo de 2013

Dulces Sueños | Cap. 2


 La tarde resplandecía en el parque mas cercano al centro comercial mas grande de la villa. Los niños, inocentes, correteaban y jugaban con la arena sin hacer caso a las advertencias de sus madres. No había mucha gente en el parque, hacia frio, el clima traicionero obligaba a las madres llevar el abrigo de sus hijos a mano para así no perder una tarde mas en el medico del pueblo, pues no era un hombre de buenas bendiciones y si era posible evitar un reconocimiento suyo mucho que mejor. Algunas hojas corrían a la melodía del viento, dejando así un rostro otoñal en las encimas de los arboles.

 Carolina animó a cesar a salir a la calle y despejarse un poco. Había pasado mucho después de lo ocurrido en el baño aquella noche de invierno, pero aun así, Cesar se negaba constantemente a salir de su habitación. Pasaba día y noche rodeado de libros y una buena almohada. Se aislaba en la lectura y en el conocimiento de los entes paranormales. Se negaba a comunicarse con el mundo exterior y a salir de su hábitat, tanto es así, que solo salia de su morada para ver el programa tan especial junto a su padre, el cual no reconocía el gran cambio de su hijo pese a insistir tanto en las preguntas diarias que le hacia. No se perdía ni una sola noche de sábado su programa preferido. Era su gran obsesión.

 Cesar era consciente de todo lo que le estaba pasando, y mas aun de el gran cambio que sufrió desde lo ocurrido. Aunque también percibió otro cambio mas alarmante aun. Cada noche antes de dormir posaba su libro en la gran mesa blanca que cubría desde un lado de la pared hasta el otro, una mesa de trabajo donde el leía tranquilamente y escribía notas sobre sus libros favoritos. La primera capa de la cama era de terciopelo, una manta procedente de sus abuelos que mas de un vagabundo pagaría con su vida para abrigarse en la intemperie de la noche. Le seguía una enorme colcha, y posteriormente una manta azul. Cesar era arropado por su madre diariamente antes de posar la cabeza sobre la almohada y escucharla preguntar cuando volvería todo a estar como antes. Para cesar era todo un calvario tener que oírla, pues no sabia que responder, ya que el mismo tampoco lo sabia.

 Una vez Cesar cerraba los ojos, todo se volvía diferente. Tras unos segundos de oscuridad efímeros, entraba en un sueño profundo. Todo lo que su mente podía llegar a albergar se tornaba contra su consciencia. Era como la vida misma, pero en un universo diferente y paralelo a la realidad. Cesar aterrizaba en un campo nevado, algo parecido a una cosecha destrozada por los temporales de un invierno intenso. Cesar se conocía de sobra ese paisaje, pues había estado soñando con el las ultimas semanas. Pero esa noche fue distinto, el sueño avanzo y no fue nada agradable.

 Cesar no notaba ninguna diferencia sobre si estaba despierto o aun seguía soñando, pues podía moverse libremente y y tocar la fría nieve a sus pies. Tras unos segundos mirando fijamente a la nieve, se escucho un fuerte estruendo en el horizonte; Cesar se apoyo contra el suelo, pues el ruido era demasiado fuerte y sus oídos le ardían. Una vez recuperado, alzo la vista nublada y miro al horizonte; No lograba ver demasiado, lo justo para poder afirmar que se trataba de unas montañas nevadas lo que asolaba el temporal invernal. Pestañeo. Cuando volvió a mirar a su alrededor el fuerte sonido se había esfumado, pero a su vez, le reemplazaba un silencio incomodo. La fuerte luz procedente de los intensos rayos del sol desaparecieron, dejando a su paso una oscuridad inmediata y alarmante. Cesar no sabia lo que estaba pasando, tenia un miedo que superaba todos los temores de su vida. En medio del silencio absoluto se distinguían ligeramente las pisadas de lo que parecía un ser a cuatro patas, cada vez mas cerca, y mas cerca... Cesar se giro rápidamente hacia su retaguardia, pero lo único que pudo ver fue un palo largo acercándose a su cabeza. El golpe fue intenso. Cesar, aturdido, no sabia quienes eran ni a donde les llevaban esos seres, arrastrándolo por la nieve blanca marcada con su inocente sangre. 

sábado, 2 de marzo de 2013

Dulces Sueños | Cap. 1


  La madre de cesar dispuso un vaso de leche caliente después de la cena. Eran las diez y cinco minutos de la noche, y cesar veía tranquilamente uno de sus programas favoritos, a pesar de la prohibición de su madre. No estaba acostumbrado a quedarse despierto hasta altas horas de la noche, pero aquel día era especial. Estaban retransmitiendo, como cada sábado, un programa de hechos paranormales. Padre e hijo se sentaban  junto a la estufa caliente para verlo  cada sábado, fue algo que se convirtió en hábito. Carolina, no estaba muy de acuerdo con ese tipo de costumbres, ya que era una mujer clásica, de las de antes.
La noche era oscura, la tenue luz de la farola que alumbraba el número 76 de la casa de cesar se apagaba de cuando en cuando. La temperatura era intensamente fría, algo poco habitual en la región por aquella época. Algún que otro búho sonaba en la intemperie mientras que desde las aceras, se podían ver escasamente alguna que otra chimenea encendida, y junto a ella, familias reunidas o parejas demostrándose el amor mutuo.

  Aquella noche el programa trataba sobre lo que realmente ocurre mientras soñamos. A cesar le atrajo mucho ese tema, y no dudo un segundo en hacer algún que otro comentario al respecto hacia su padre, el cual le respondería con algún chiste mal formado. Cesar estuvo muy atento durante toda la emisión. No podía creer que todo eso fuera cierto. Sonaba todo a ciencia ficción, nada real ni fácil de creer.
Carolina mando a la cama a cesar, y este con un gesto facial de escarnio se dirigió a su cuarto pensando sobre lo que acababa de ver en la tele. Todo tan irreal e incierto. Su mente de 14 años no alcanzaba a comprender como en nuestros sueños podemos cambiar el rumbo de la realidad y de nuestras vidas. Sin más dilación se dispuso a la cama y cerró los ojos sin poder dejar de pensar en el tema que le mantendría gran parte de la noche despierto.

  Aquella soñó cosas horrendas. Los espectros de su imaginación le invadieron la conciencia y acabaron con su inocencia. Cesar pensó que todo era una locura, y que volvería a ser normal, pero en pocos segundos se despertó. Cesar, sudoroso se dirigió al cuarto de baño y se refresco la cara lentamente. Al alzar la vista para ver su rostro húmedo, un ser multiforme estaba rodeándole el cuello. Cesar grito fuertemente, tanto, que despertó a sus padres y a su hermana menor. Todo aquello pasaba de forma muy rápida para cesar. Se agarró a los brazos de su madre, y llorando esbozo un sentimiento de terror.