El
frio en la zona árida de aquel paraje perdido en la imaginación de
Cesar era insoportable. Cesar despertó angustiado, en una cama
enorme. Estaba sudando abundantes gotas de sudor frio. Se aparto de
encima unas mantas enormes y calurosas. No sabia donde estaba, aunque
tampoco podía distinguirlo, pues el golpe le había dejado aun un
poco mareado. No lograba ver mucho, pero lo que si podía distinguir
era el frio y la nieve blanca como leche por todas partes. Una nieve
fría y solidificada, recorriendo las paredes y cubriendo el suelo,
dejando cualquier zona des-habitable. Todo estaba pasando demasiado
rápido para Cesar, el cual no sabia como procesar que estaba
“soñando”, y donde estaba. Pese a que la vista le fallara
momentáneamente, Cesar alcanzo a oír unos pasos acercándose a la
supuesta habitación helada. Rápidamente se tapo de nuevo con las
mantas para persuadir a el ser que se acercaba.
Tras unos suaves golpes en lo que
parecía una puerta helada, una bella dama se adentro en la
habitación con una jarra que echaba un humo blanquecino en una mano
y un plato con lo que parecían unas delicias turcas en la otra.
Tras un breve reconocimiento, la dama se sentó en un sillón helado
cercano a la cama y se quedo mirando a la cama.
- Buenos días Cesar.- Dijo con voz dulce la damisela.- ¿Has descansado bien?
Cesar, conmocionado por varios
factores, no sabia que responder. Estaba congelado frente a esa
pregunta. Se limito simplemente a ojear por encima de la manta.
- Vamos, no tengas miedo. No vio a hacerte nada malo.- Sonó con tono algo irónico, pues el golpe que le propino anteriormente no fue nada suave.
Cesar no se fiaba en absoluto de
ese ser, pero tenia varias cosas claras. Quería saber donde estaba y
quería salir de ese sitio.
- ¿Donde estoy?.- Dijo Cesar con tono apacible, pues no quería enfadar a lo que fuera esa señora con vestimenta tan elegante.
- Estas en el Reino Helado.- Le explico la Dama.
- ¿Reino que..?, ¿Como he llegado hasta aquí? Yo estaba durmiendo...- Cesar perdió un poco el control de sus palabras, estaba demasiado nervioso como para guardar la calma. Necesitaba respuestas.
- Tranquilo Cesar, sigues soñando, esto es producto de tu imaginación.- Alcanzo a decir la señorita mientras cesar seguía confuso.
- Pero, y tu ¿Quien eres? Y ¿Que se supone que hago aquí?
- Yo soy Diana. Reina del Reino Helado. Y estas aquí, porque necesitamos tu ayuda.- Añadió mirando hacia la ventana congelada.
- ¿Mi ayuda?.-Exclamo Cesar desconcertado.
- Veras Cesar, puede que todo esto te parezca muy extraño, pero hace 1500 años en este paraje perdido en tu imaginación, el territorio se dividió en 4 partes: El Reino Helado, el Territorio Perdido, los Pantanos Lúgubres y Maglagman. Cada uno con una ideología diferente. Todo ocurrió por una guerra. La gran “Guerra de la segunda era”. Empezare desde el principio.- Cesar se inclino para poder escuchar a la reina claramente, aunque aun seguía muy confuso.- El terreno en el que te encuentras es la tierra sagrada de 4 dioses nórdicos: Fruder, Trifar, Grasutor y Brumar. Estos 4 dioses eran hermanos. Convivían en estas tierras pacíficamente, cada uno vivía en una zona del continente. Pero los días de felicidad terminaron cuando una luz cayo del cielo en el centro de la isla. Los 4 hermanos se acercaron para ver el destello que iluminaba aquella zona destrozada por el impacto de aquello que callo del cielo. Tras unos segundos de confusión, la zona que ocupaban los 4 dioses quedo totalmente en silencio. Todos miraban sigilosamente la zona iluminada que poco a poco se apagaba y dejaba ver una forma humana con la siluetas de lo que parecían unas alas enormes. Trifar, conocido como el dios de la misericordia, se acerco lentamente a atraído por la figura femenina que se distinguía por la luz de la luna que impactaba sobre sus enormes alas. Fruder, conocido como el dios de la naturaleza y los animales, cogió rápidamente la mano de su hermano y lo aparto hacia atrás cegado de envidia. Este altercado produjo una pelea a la que se unieron Grasutor y Brumar. Durante la pelea los animales huían, la flora de la zona se marchitaba y el frio dominaba el terreno. Tras la pelea, los hermanos buscaron a la figura femenina, a la cual la tomaron como una diosa. Los hermanos ante la desesperación de no encontrar nada, juraron venganza y odio entre ellos. Cada uno fue en una dirección de la isla y se asentaron. Varios años después, se produjo el desembarco de los nórdicos en la isla. Cada dios, impartió a la población que se acercaba a su territorio sus ideales y sus costumbres.- La princesa Diana se levanto de la silla y se acerco a la ventana.- Pronto surgieron enemigos y se producían guerras constantes y duraderas. La principal y la mas terrorífica de ellas se conoce como la gran “Guerra de la segunda era”. Murieron millones de personas. Los dioses murieron y solo quedaba la desesperación. Quedo por delante muchos años de paz y tranquilidad. Hasta que la luz cegadora volvió al centro de la isla.