sábado, 2 de marzo de 2013
Dulces Sueños | Cap. 1
La madre de cesar dispuso un vaso de leche caliente después de la cena. Eran las diez y cinco minutos de la noche, y cesar veía tranquilamente uno de sus programas favoritos, a pesar de la prohibición de su madre. No estaba acostumbrado a quedarse despierto hasta altas horas de la noche, pero aquel día era especial. Estaban retransmitiendo, como cada sábado, un programa de hechos paranormales. Padre e hijo se sentaban junto a la estufa caliente para verlo cada sábado, fue algo que se convirtió en hábito. Carolina, no estaba muy de acuerdo con ese tipo de costumbres, ya que era una mujer clásica, de las de antes.
La noche era oscura, la tenue luz de la farola que alumbraba el número 76 de la casa de cesar se apagaba de cuando en cuando. La temperatura era intensamente fría, algo poco habitual en la región por aquella época. Algún que otro búho sonaba en la intemperie mientras que desde las aceras, se podían ver escasamente alguna que otra chimenea encendida, y junto a ella, familias reunidas o parejas demostrándose el amor mutuo.
Aquella noche el programa trataba sobre lo que realmente ocurre mientras soñamos. A cesar le atrajo mucho ese tema, y no dudo un segundo en hacer algún que otro comentario al respecto hacia su padre, el cual le respondería con algún chiste mal formado. Cesar estuvo muy atento durante toda la emisión. No podía creer que todo eso fuera cierto. Sonaba todo a ciencia ficción, nada real ni fácil de creer.
Carolina mando a la cama a cesar, y este con un gesto facial de escarnio se dirigió a su cuarto pensando sobre lo que acababa de ver en la tele. Todo tan irreal e incierto. Su mente de 14 años no alcanzaba a comprender como en nuestros sueños podemos cambiar el rumbo de la realidad y de nuestras vidas. Sin más dilación se dispuso a la cama y cerró los ojos sin poder dejar de pensar en el tema que le mantendría gran parte de la noche despierto.
Aquella soñó cosas horrendas. Los espectros de su imaginación le invadieron la conciencia y acabaron con su inocencia. Cesar pensó que todo era una locura, y que volvería a ser normal, pero en pocos segundos se despertó. Cesar, sudoroso se dirigió al cuarto de baño y se refresco la cara lentamente. Al alzar la vista para ver su rostro húmedo, un ser multiforme estaba rodeándole el cuello. Cesar grito fuertemente, tanto, que despertó a sus padres y a su hermana menor. Todo aquello pasaba de forma muy rápida para cesar. Se agarró a los brazos de su madre, y llorando esbozo un sentimiento de terror.
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